Sobrarbe con niños: qué ver y hacer más allá del Valle de Ordesa
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El Sobrarbe es una de las comarcas más grandes del Pirineo aragonés y también una de las que más nos gustan para viajar en familia. Aquí tienes pueblos medievales, valles de alta montaña, excursiones, ríos, pequeños pueblos donde parar a tomar algo y un montón de rincones que no necesitan demasiada excusa para hacer una parada.

Y aunque Ordesa sea lo primero que nos viene a la cabeza cuando pensamos en esta zona, el Sobrarbe es muchísimo más que el Valle de Ordesa: excursiones por Pineta, los pueblos del valle de Chistau, Tella y sus historias de brujas o los miradores de Escuaín desde los que puedes intentar ver quebrantahuesos.
También hay pueblos que merece la pena conocer aunque no tengas ningún plan concreto: Aínsa, Bielsa, Boltaña, Laspuña o los pueblos del valle de Chistau, donde el plan puede ser simplemente pasear, parar a tomar algo y ver cómo es la vida por aquí.
En esta guía te cuento qué ver y hacer en el Sobrarbe con niños, con los sitios que nosotros hemos visitado en familia y algunos de nuestros planes favoritos.
Localiza los planes del Sobrarbe con niños en este mapa
Cómo llegar al Sobrarbe
Sin lugar a dudas, la mejor opción para moverse por la comarca del Sobrarbe es el coche.
Si llegas en tu propio coche, tendrás libertad para moverte entre valles y pueblos. Si llega en tren (o avión) hasta Zaragoza o Huesca, lo mejor es que alquiles un coche para recorrer la zona a tu ritmo.
Nosotros siempre usamos DiscoverCars porque suele tener mejores precios:
Mejores planes en el Sobrarbe con niños
El Valle de Ordesa es probablemente el sitio más conocido del Sobrarbe y nosotros lo conocemos bien, pero no lo hemos recorrido con los niños, así que no voy a contarte aquí cómo hacer sus rutas en familia. Prefiero esperar a volver con ellos. Mientras tanto, sí puedo enseñarte otras zonas del Sobrarbe que hemos recorrido en familia y algunos planes que nos han gustado especialmente.
Aínsa, entre calles empedradas y murallas
Si hay un sitio que incluiría sí o sí en cualquier viaje por el Sobrarbe, es Aínsa. Es probablemente el pueblo más conocido de la comarca y su casco antiguo es precioso. Lo mejor es dejarse llevar un poco por las calles empedradas y acabar en la Plaza Mayor de Aínsa, rodeada de casas de piedra.
Muy cerca está el castillo de Aínsa, desde donde tendrás buenas vistas del pueblo y de las montañas que lo rodean. Antes de llegar al castillo hay además un pequeño parque con estructuras de madera que viene genial para hacer una parada con los niños.

Hay un parking de pago bastante cerca del castillo, aunque nosotros solemos dejar el coche fuera de la zona vieja y subimos andando por las escaleras que atraviesan las murallas. Con carrito, evidentemente, no es la mejor opción.
Aínsa está en la confluencia de los ríos Ara y Cinca y es un buen sitio para hacer una parada antes de meterte en los valles. Aquí tienes supermercados, restaurantes y prácticamente todos los servicios que puedas necesitar, mientras que según te vas alejando los pueblos son más pequeños.
Si vais a principios de verano: mira antes de ir si coincide con el Festival Castillo de Aínsa. Durante varios días hay conciertos y actividades en el entorno del castillo y puede ser un plan muy chulo si os coincide.
Valle de Pineta: los Llanos de La Larri con niños

El valle de Pineta es uno de los grandes paisajes del Sobrarbe y, además, forma parte del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.
Aquí hay excursiones de todos los niveles, pero con niños pequeños nosotros elegimos la que nos parecía más razonable: subir hasta los Llanos de La Larri.
Hay un parking de pago bastante grande, que últimamente está casi siempre en obras. Nosotros pagamos unos 3 €. Justo al lado está la pradera de Pineta que, cuando no están las excavadoras cerca, es un sitio muy agradable para hacer un picnic. Hay un bar allí mismo, así que también puedes improvisar y tomar algo después de la ruta.
Un poco más adelante está la caseta de información, donde pueden orientarte sobre las rutas y recomendarte cuál hacer según el tiempo que tengas y la edad de los niños. Yo preguntaría antes de salir, sobre todo si no conoces la zona: te pueden ayudar bastante a decidir por dónde subir.
Para llegar a los Llanos de La Larri hay dos opciones principales: una más corta pero bastante empinada y otra algo más larga pero mucho más cómoda, por pista. Nosotros escogimos esta última porque íbamos con niños pequeños.
La ruta completa ronda los 8 kilómetros, aunque aquí el número engaña un poco porque depende de cuánto os mováis una vez lleguéis a los Llanos de La Larri. Nosotros estuvimos unas 5-6 horas, pero a nuestro ritmo: parando en las cascadas, refrescándonos en la fuente, comiendo y, en general, sin ninguna prisa.

Bielsa, una parada después de Pineta
Si has ido hasta Pineta, yo aprovecharía para dar una vuelta por Bielsa. No hace falta plantearlo como una visita de varias horas: es más bien un pueblo al que llegas después de una excursión, te sientas en una terraza a tomar algo y das una vuelta tranquilamente.
🎭 Si vas en invierno, apunta el Carnaval de Bielsa
El Carnaval de Bielsa es una de las fiestas más conocidas y con más tradición del Sobrarbe. Aquí no vas a encontrar simplemente un desfile de disfraces: el carnaval tiene sus propios personajes y toda una serie de tradiciones que se repiten cada año.
Está relacionado con antiguos rituales y con la llegada de la primavera, y es una de esas fiestas que merece la pena conocer precisamente porque es algo muy suyo y no un carnaval que podría celebrarse en cualquier pueblo.
Tella: brujas, dolmenes prehistoricos y el oso cavernario

Tella es un pueblo muy pequeño, pero tiene bastante más que ver de lo que puede parecer. Puedes dar una vuelta por el pueblo, acercarte al dolmen de Tella, conocer la Casa de la Bruja y visitar el Museo del Oso Cavernario. Y en los alrededores tienes además la ruta de las ermitas y los miradores de Revilla, desde donde puedes intentar localizar quebrantahuesos.
Buscar quebrantahuesos en la garganta de Escuaín

La garganta de Escuaín forma parte del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y es una de las zonas donde puedes intentar ver quebrantahuesos en libertad. Te recomiendo que lleves prismáticos.
Y merece la pena: el quebrantahuesos es enorme. Puede superar los 2,80 metros de envergadura, así que cuando tienes la suerte de verlo volando sobre la garganta, se entiende perfectamente por qué impresiona tanto.
Nosotros hemos probado dos formas diferentes de acercarnos a esta zona.
- Miradores de Revilla: en esta excursión hay varios puntos desde los que asomarse a la garganta y el paisaje es impresionante. Nosotros hicimos un recorrido de unos 3 km, bastante fácil de combinar con otros planes de la zona.
- Escuaín: la otra opción es llegar hasta el propio pueblo de Escuaín y hacer un recorrido por los miradores que hay alrededor. A nosotros el acceso nos resultó algo más pesado: desde Escalona son unos 30 minutos por una carretera muy estrecha, de esas en las que cuando ves venir otro coche empiezas a hacer cálculos para ver dónde os vais a meter los dos. Una vez allí, sin embargo, merece la pena. En el pueblo encontrarás un punto de información en el que tienen una pequeña exposición con fotografías de quebrantahuesos. También te pueden orientar sobre los recorridos que salen desde allí. Nosotros hicimos un pequeño recorrido alrededor del pueblo, pasando por varios miradores, que no llega a un kilómetro. Es corto, pero el paisaje merece mucho la pena.
Las dos opciones permiten mirar la misma garganta desde puntos diferentes, así que yo elegiría una u otra según lo que vayáis a hacer ese día.
Un día tuvimos bastante suerte y vimos dos quebrantahuesos muy cerca. Y la verdad es que impresionan.
Si te has quedado con ganas de saber más sobre el quebrantahuesos, en Aínsa tienes el Pirineos Bird Center, un centro especializado en la observación de aves rapaces necrófagas del Sobrarbe. Está dentro del Ecomuseo de la Fauna Pirenaica, y allí encontrarás información sobre el quebrantahuesos y otras aves de la zona, además de una exposición sobre la fauna y biodiversidad del Pirineo.
Valle de Chistau: pueblos, parques y un buen queso

El valle de Chistau merece un artículo propio, así que aquí te cuento solo un poco y te dejo el enlace para que puedas verlo todo con más detalle:
→ (próximamente)
Puedes recorrer pueblos como Plan, San Juan de Plan, Gistaín o Saravillo, y merece la pena parar en ellos aunque no tengas una ruta prevista. Son pueblos pequeños, de los de callejear un rato, sentarse a tomar algo y dejar que los niños jueguen en un parque.
A nosotros nos gustan especialmente Plan y Gistaín, con sus calles estrechas y ese pequeño parque en un sitio espectacular. Y si pasas por Saravillo, aprovecha para comprar queso, porque está buenísimo.
Si vais con tiempo, el Ibón de Plan es una de las grandes excursiones del valle, aunque aquí ya depende bastante de la edad de los niños y de las ganas de caminar que tengáis ese día (o de conducir por una pista en estado regulín).
Pozas de Puyarruego: un baño en el río

Si vas en verano y te apetece cambiar las botas de montaña por el bañador, las pozas de Puyarruego son una parada estupenda.
El parking está muy cerca de las pozas, así que no hace falta convertir el baño en otra excursión. Aparcas, bajas al río y a bañarse.
Con niños pequeños es especialmente cómodo porque no tienes que hacer una ruta para llegar hasta el agua. Podéis pasar el rato a remojo jugando en el río hasta que estéis arrugados.
Laspuña y otros pueblos para parar sin tener un plan

Una de las cosas que más me gustan del Sobrarbe (y del Pirineo en general) es que no todo tiene que estar organizado.
Hay pueblos más pequeños, como Laspuña, a los pies de la Peña Montañesa, en los que no hace falta llevar una lista de cosas que ver. Simplemente pasear y disfrutar del pueblo.
También puedes hacer una parada en Boltaña, que tiene bastante más servicios y ambiente.
Si vas en mayo: descenso de navatas por el río Cinca
Si tu viaje es mayo, mira si coincide con el Descenso de Navatas de Laspuña. Es una tradición ligada al antiguo transporte de madera por el río Cinca y hoy se celebra con un descenso de navatas construidas siguiendo las técnicas tradicionales.
Es una de esas cosas que no te encuentras cualquier fin de semana y que puede ser muy chula para ver con niños.
Abizanda y los Titiriteros de Binéfar

Este es un plan un poco diferente y queda fuera de los grandes valles que hemos ido recorriendo, pero puede venirte genial si pasas por Abizanda al entrar o salir del Sobrarbe.
Aquí está la Casa de los Títeres de los Titiriteros de Binéfar, un espacio dedicado al teatro de títeres y a los espectáculos para público familiar.
A mí, personalmente, me encantan los Titiriteros de Binéfar, así que si vais con niños y coincide que hay alguna función, yo ni me lo pensaría.
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